
Pero quizá pocos sepan que México le dio al mundo un placer posiblemente mayor que el chocolate.
Intento hacer una bitácora visual porque he visto cosas que no creerían. Atacar naves en llamas por allá por la Colonia Orión y a los rayos jugar en la oscuridad cerca de la Puerta del Tannhäuser 68. Todos esos momentos se perderían en el tiempo como lágrimas en la lluvia, de no ser por este blog.