A veces, lo mejor es salir sin rumbo y perderse entre la multitud.
Sin preguntarse si hay alguna razón secreta.
Dejando años en las lozas pesadas de tantas historias. Que para eso están.
Regresando a los lugares de siempre.
Viendo las mismas cosas.
Siempre.
Porque a veces, no hay nada mejor que hacer, ni más barato, que salir a caminar por esta ciudad.
Aquí me subo, nos vemos luego.

