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lunes, julio 26, 2010
domingo, julio 25, 2010
La ciudad es una novela que diario cambia de personajes

Si si... afinando...

Listo maestro ¡arráncate!

2 jaiboles, una cheve y el maestro cantinero de la cantina del Tío Pepe, abierta desde 1902 y lugar de reunión de la tristemente célebre "banda del automóvil gris", hace unos 90 años.

La mera verdad es que este post intenta recordar al maestro Monsiváis, que pasó a mejor vida recientemente, al que tuve oportunidad de entrevistar 2 veces y que justamente me dijo: "La ciudad es una novela que diario cambia de personajes".

Pues aquí te van unos personajes Monsi, como este trío, bueno, un trío de dos ¡eh!

Aquí estaban discutiendo la política mundial, específicamente la paridad del euro frente al dólar.

¡Un cruzado! A ver, hasta el fondo que es Hidalgo y ch... el que deje algo. Bien me dijiste Monsi que el mejor viaje posible era caminar desde el Zócalo y dejar que las calles te llevaran a una nueva aventura.

Así le hizo esta morenaza, que llegó desde Guerrero y se bajó en el metro Zócalo a probar suerte en el DF.

El vendedor de lotería e imitador oficial en México de Dennis Russos (¡neta!)

A ver, júntense para la foto, el cantinero no lo pensó dos veces.

Y antes de que me acabara la segunda, que nace el amooor. No cabe duda que en esta ciudad siempre hay un roto para un descosido.
Carlos Monsiváis (Ciudad de Mèxico, 1938-2010)
sábado, mayo 02, 2009
Living in the ef
¿Por dónde empezar? Si nos hemos pasado toda la semana pitorreándonos de la gripe porcina, oyendo noticias que hablan de la "peor de las pesadillas", especulando sobre la posibilidad de que se trate de un compló para aprobar medidas impopulares en México, y últimamente, viendo como en algunos lugares del país sacan "el cobre", apedreando a los chilangos en Acapulco, sin darse cuenta de que los ciudadanos han sido los primeros en reaccionar y frenar la gripe esta.

Parar muchas acividades, evitar salir mucho de casa, usar el tapabocas, lavarse las manos a cada rato y todas las medidas que ya conocemos, no han significado que la vida se detenga.

Quizá la ciudad sea como un organismo, que necesitaba un respiro y que nos ofrece días tranquilos, soleados y cielos azules en medio de la gripe marrana.

Nada como salir a dar el rol y dejar de escuchar a los catastrofistas que desean lo peor para esta ciudad y sus habitantes.

El turibús sigue paseando a los turistas, que presumirán que estuvieron en México como quien presumiría que estaba en Beirut cuando cayó el último ataque de Israel.

Cada detalle de la vida chilanga ahora luce permeado por el infame tapabocas.

Pero nada puede negarnos el placer de pasear por nuestras calles.

Los valientes, escasos pero contentos, se toman la foto del recuerdo.

Los perritos se siguen sacando a pasear, ellos no tienen la culpa, ni carne de puerco comen.

El charro-policía sigue haciendo su rondín.

Las mujeres salen, sin hacer caso de la estúpida recomendación de Calderón de quedarnos en casa "¿a qué me quedo en la casa?", dice mi Papá, "ni que estuviera enferma" dice mi Mamá.

Los visitantes a nuestra ciudad corren por Reforma.

Los novios agarraditos por el centro.

Las unidades móviles para hacer pruebas no lucen abarrotadas.

Según contaron las enfermeras, hasta ahorita ningún caso en esta unidad. Nótese que todo el instrumental está hecho en Japón, cual revista de manga

El poli sigue peléandose con el tráfico.

Otro poli pero peléandose con su esposa "que voy a llegar tarde porque tenemos guardia, ¡entiende!"

Los bicitaxis en movimiento.

Más noticias relacionadas con virus en México.

Otra unidad de servicio, afuera de catedral, no lucía abarrotada ni había escenas de pánico, lo siento medios apocalípticos.

Aquí un detalle de la atención.

Aquí otro.

Aparte de las unidades de salud y los tapabocas, lo demás luce como siempre...

Están los comunistas...

los anarquistas anti comunistas

Los anarco-comunistas vendiendo caramelos...

Y los punks de 15 años sin más dios o amo que su Mamá.

Supongo que esto es lo que llaman "cerco sanitario"

Cuando los de la primera fila se siente mal por la gripa, le pasan su tapabocas al de atrás y así sucesivamente.

A diferencia de lo que dice El Universal, si vi "güeros" en la capirucha.

Aquí otra, bueno esta venía conmigo.

Igual que mi amigo Roberto, que traía su máscara vaciladora modelo termo y que posa frente al monumento al tapabocas.

Aquí mostrando la catedral.

La señora policía posando para nosotros.

Paseando a la virgen.

Y ellos paseando a su santa muerte.

Otro de los que desobedeció a Calderón y no se quedó en casa. Prefierió salir a trabajar.

De este señor dicen que además "viajó en metro" desobedeciendo lo que dijo el secretario de salud.

La vida sigue y espero que dentro de poco podamos gritar:

¡ABAJO LOS TAPABOCAS!
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