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Querida Diane, esta mañana llegué a la ciudad gris buscando rastros de ella.

De inmediato me dirigí a la Torre para encontrarme con mi informante.

Al subir y ver el precipicio tuve un poco de vértigo, pero por suerte no soy freudiano y pasó rápido. Pensé que de cualquier forma era mejor estar aquí que en Aragón, porque soy aragofóbico.

Era una trampa y junto con la detective Jess quedé flotando a más de 200 metros de altura.

El asunto me hizo pensar que la situación era más seria de lo que pensaba. Quizá detrás se hallaba alguna industria del petróleo.

El informante llamó a mi celular y me citó en el River Café...


...pero nunca llegó.

En el barrio en que ella vivía, todos decían no haberla visto nunca.




Incluso sentí que alguien me vigilaba.

Charmín accedió a contarme todo, a cambio de que le comprara una cerveza y un libro de Dianética.

Cuando comenzaba a contarme de ella, me distraje por un momento. Me sorprendí de que Boy George siguiera dando conciertos.

El pequeño instante fue suficiente para que una bala pasara rozando mi sombrero.

Pobre Charmín, nunca más volverá a leer a Ron Hubbard y ahora estoy sin pistas en esta gran ciudad.

Un grupo de chicas me ofreció diversión.

Pero preferí meterme al más peligroso y deplorable bar de la periferia.

Ahí me puse a hacer conjeturas sobre el asesinato de Charmín. Si el principal sospechoso estaba tras la rejas, ¿quién podría haber sido?

Compré un boleto para ver a Boy George y me alejé pensando que quizá debía haber alguien nuevo en la ciudad.

Diane, te mantendré informada.



Querida Diane, esta mañana llegué a la ciudad gris buscando rastros de ella.

De inmediato me dirigí a la Torre para encontrarme con mi informante.

Al subir y ver el precipicio tuve un poco de vértigo, pero por suerte no soy freudiano y pasó rápido. Pensé que de cualquier forma era mejor estar aquí que en Aragón, porque soy aragofóbico.

Era una trampa y junto con la detective Jess quedé flotando a más de 200 metros de altura.

El asunto me hizo pensar que la situación era más seria de lo que pensaba. Quizá detrás se hallaba alguna industria del petróleo.

El informante llamó a mi celular y me citó en el River Café...


...pero nunca llegó.

En el barrio en que ella vivía, todos decían no haberla visto nunca.




Incluso sentí que alguien me vigilaba.

Charmín accedió a contarme todo, a cambio de que le comprara una cerveza y un libro de Dianética.

Cuando comenzaba a contarme de ella, me distraje por un momento. Me sorprendí de que Boy George siguiera dando conciertos.

El pequeño instante fue suficiente para que una bala pasara rozando mi sombrero.

Pobre Charmín, nunca más volverá a leer a Ron Hubbard y ahora estoy sin pistas en esta gran ciudad.

Un grupo de chicas me ofreció diversión.

Pero preferí meterme al más peligroso y deplorable bar de la periferia.

Ahí me puse a hacer conjeturas sobre el asesinato de Charmín. Si el principal sospechoso estaba tras la rejas, ¿quién podría haber sido?

Compré un boleto para ver a Boy George y me alejé pensando que quizá debía haber alguien nuevo en la ciudad.

Diane, te mantendré informada.



¡MUAJAJAJAJA!





