Para don Fernando Benítez,
en el pueblo que esté.
en el pueblo que esté.
Pues resulta que llegué a Tenejapa una mañana soleada y despejada, el mero 25 de julio, día de la fiesta de Santiago Apóstol.

Iglesia dominica, siglo XVI
Siempre me han sorprendido las iglesias dominicas. Sencillas construcciones mezcla de ermita y fortaleza, levantadas por misioneros hace 500 años.
Las iglesias están conservadas desde entonces por la gente de los pueblos.

Las calles están perfectamente limpias y el Palacio Municipal luce un elegante reloj "Omega". Los Tzeltales se gobiernan de manera autónoma y cuentan con consejos de ancianos y una compleja red de usos y costumbres.

Aquí tres mayordomos riendo (de mí seguramente) y hablando tzeltal, un idioma que se escucha increíble, lleno de palabras explosivas y muy expresivo.

Posando en la iglesia

Alférez del pueblo.

En la fiesta se lleva incienso, velas y posh, un aguardiente de maíz.

Como adorno, los mayordomos llevan monedas de plata, la mayoría onzas troy.

Los colores señalan su pueblo y lengua materna.

Pequeños mayordomos.

Desde niños todos están incluidos en las ceremonias que indican el paso del tiempo y los cambios que se van dando. Si algún rito nos indicara en las ciudades que ya se acabó la infancia o la adolescencia, podríamos deshacernos de todos los psicólogos.

¡Qué chidos tenis!

Posando con estilo.



Vestuarios completos.

Siempre me han sorprendido las iglesias dominicas. Sencillas construcciones mezcla de ermita y fortaleza, levantadas por misioneros hace 500 años.
Las iglesias están conservadas desde entonces por la gente de los pueblos.

Las calles están perfectamente limpias y el Palacio Municipal luce un elegante reloj "Omega". Los Tzeltales se gobiernan de manera autónoma y cuentan con consejos de ancianos y una compleja red de usos y costumbres.

Aquí tres mayordomos riendo (de mí seguramente) y hablando tzeltal, un idioma que se escucha increíble, lleno de palabras explosivas y muy expresivo.

Posando en la iglesia

Alférez del pueblo.

En la fiesta se lleva incienso, velas y posh, un aguardiente de maíz.

Como adorno, los mayordomos llevan monedas de plata, la mayoría onzas troy.

Los colores señalan su pueblo y lengua materna.

Pequeños mayordomos.

Desde niños todos están incluidos en las ceremonias que indican el paso del tiempo y los cambios que se van dando. Si algún rito nos indicara en las ciudades que ya se acabó la infancia o la adolescencia, podríamos deshacernos de todos los psicólogos.

¡Qué chidos tenis!

Posando con estilo.



Vestuarios completos.

Las señoras esperan al otro lado de la plaza. Más tarde se encargarán de servir comida para todos. La próxima vez sí me quedo.

