Siempre he creído que existe un plan organizado para ningunear la educación y atacar en particular a las instituciones públicas, bajo la idea de "abajo el Estado benefactor", bajita la mano (y no tan bajita), la sociedad mexicana se convierte en un "sálvese quien pueda", donde se nos taladrea diario con la idea de que si exigimos que el Estado se ocupe de impulsar las capacidades de la gente, somos populistas y renegados. Si vivimos organizados debe de ser por algo ¿no?, a menos que el Estado ya sólo se ocupe de administrar las necesidades de las empresas, como pretenden el PRI y el PAN mayoritariamente.
Quizá ya se enteraron de
este libelo. Les propongo que también ustedes lo respondan y publico mi respuesta:
"Carlos:
Para un egresado de una universidad pública, en particular del área de humanidades, la realización personal no se reduce a tener un cubículo en UNILEVER.
Estudié en la Universidad Autónoma Metropolitana y di clases por 4 años y medio en la UNAM. Las asignaturas que impartía deben ser totalmente "inútiles" para tu reducida visión del mundo. Se trataba de italiano, comprensión de lectura en italiano y taller de cinema italiano.
¡Qué enorme pérdida de tiempo hubiese sido para ti estar en mi clase!, leyendo cosas "sin aplicación práctica" de Italo Calvino o Bocaccio, viendo películas "locas" de Fellini o discutiendo las teorías "adoctrinantes" de Giordano Bruno. No, nunca buscamos la aplicación "al mundo de los negocios" de nuestro aprendizaje. Existe algo llamado placer por el conocimiento, que no requiere mayor explicación y que no está peleado con el éxito laboral, algo que nunca podrás notar en las caras de "no entiendo nada" de los estudiantes.
Qué pena.
Enrique Escalona
Guionista de televisón y proyectos corporativos (sí, entre ellos Unilever)
Reportero y fotógrafo, exitosamente inserto en el mercado laboral gracias a la formación recibida en instituciones públicas." Hasta ahí la respuesta.
Chilangelina está llevando un seguimiento de los blogs que han reaccionado al artículo
aquí.
Y nomás para quitar el mal sabor de boca, vayan a leer de nuevo el
artículo sobre la clasificación mundial de la UNAM, como la mejor universidad hispana del planeta, por encima de las excelentes universidades españolas y del resto de América Latina.
La UNAM tiene muchos defectos, pero es una de las pocas cosas que nos han salido bien.